Produced by Carlos Coln, Josep Cols Canals and the Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was produced from images generously made available by The Internet Archive/Canadian Libraries) Nota del Transcriptor: Se ha respetado la ortografa y la acentuacin del original. Errores obvios de imprenta han sido corregidos. Pginas en blanco han sido eliminadas. Letras itlicas son denotadas con _lneas_. Las versalitas (letras maysculas de tamao igual a las minsculas) han sido sustituidas por letras maysculas de tamao normal. [Ilustracin: LIRA PSTUMA] [Ilustracin: Rubn Daro LIRA PSTUMA ILUSTRACIONES DE OCHOA] [Ilustracin] ES PROPIEDAD [Ilustracin: LIRA PSTUMA] RUBN DARIO LIRA PSTUMA [Ilustracin] VOLUMEN XXI DE LAS OBRAS COMPLETAS ADMINISTRACIN EDITORIAL MUNDO LATINO MADRID [Ilustracin] PAX EN sangre y en llanto est la tierra antigua. La Muerte cautelosa, o abrasante o ambigua pasa sobre las huellas del Cristo de pies sonrosados que reg lgrimas y estrellas. La humanidad, inquieta, ve la muerte de un papa y el nacer de un cometa como en el ao mil. Y ve una nueva torre de Babel desmoronarse en hoguera cruel al estampido del can y del fusil. Matribus detestata! Madre negra a quien el ronco ruido alegra de los leones: Palas, odiosa a las dulces mejillas, puesto que das las flechas y las balas; abominada seas por los corrientes siglos y fugaces edades, porque a pesar de todo, tus fuertes potestades sucumbirn al trueno de oro de las ideas. Amontonad bibliotecas, poblad las pinacotecas con los prodigios del pincel y del buril y del cincel. Hace la evocacin de Homero, Vinci, Dante para que vean el espectculo cruel desde el principio hasta el fin: La quijada del rumiante en la mano de Can sobre la frente de Abel!... * * * * * Se grita: Guerra Santa! acercando el pual a la garganta, o sacando la espada de la vaina; y en el nombre de Dios, casas de Dios en Reims y Lovaina las derrumba el obs 42!... No, Reyes! Que la guerra es infernal es cierto; cierto que duerme un lobo en el alma fatal del adanida; mas tambin Jesucristo no est muerto. Y contra el homicidio, el odio, el robo, el es la Luz, el Camino y la Vida!... * * * * * Emperadores! Reyes! Presidentes! la hora llegar de la Aurora. Pasarn las visiones de Durero; pasarn de Callot los lansquenetes, los horrores de Goya, el visionario, en la memoria amarga de la tierra. Pasar de la guerra el tigre fiero, se olvidarn obuses y mosquetes, y ante la sacra sangre del Calvario se acabarn las sangres de la guerra. [Ilustracin: Pjaros de las islas, oh pjaros marinos! vuestros revuelos, con ser dicha de mis ojos, son problemas divinos de mi meditacin.] PJAROS DE LAS ISLAS..... PJAROS de las islas, en vuestra concurrencia hay una voluntad, hay un arte secreto y una divina ciencia, gracia de eternidad. Vuestras evoluciones, academia expresiva, signos sobre el azur, riegan a Oriente ensueo, a Occidente ansia viva, paz a Norte y a Sur. La gloria de las rosas y el candor de los lirios a vuestros ojos son, y a vuestras alas lricas son las brisas de Ulises, los vientos de Jasn. Almas dulces y hermticas que al eterno problema sois en cifra veloz lo mismo que la roca, el huracn, la gema, el iris y la voz. Pjaros de las islas, oh pjaros marinos! vuestros revuelos, con ser dicha de mis ojos, son problemas divinos de mi meditacin. Y con las alas puras de mi deseo abiertas hacia la inmensidad, imito vuestros giros en busca de las puertas de la nica Verdad. A UNA COLOMBIANA SABE: ms de una amorosa Rosa ante tu frente risuea suea. Dando su amable doctrina trina el ruiseor ante ti, y el que se acerca a tu llama ama. LA VIDA Y LA MUERTE QUIN nos brinda la urna henchida? Quin nos da la estrella escondida? Quin le da sangre al Panida? La Vida. Quin la copa fragante vierte? Quin detiene el paso a la suerte? Quin a la Esperanza pervierte? La Muerte. PORTEA AYER el pavimento sonoro de Florida sinti trotar el tronco de potros de Inglaterra que arrastran la victoria donde al amor convida la faz de la morocha ms linda de esta tierra. El coche se perda camino de Palermo, cuando mir a mi lado, sentada en su cup, a una divina rubia que, como un nio enfermo, tena triste y plida su faz de rosa te. De esta visin portea qued en mi mente escrita la pgina vibrante que es hoy una cancin a tus azules ojos, celeste Margarita, a tus miradas negras, hermana de Mignon! TRISTE, MUY TRISTEMENTE... UN da estaba yo triste, muy tristemente viendo cmo caa el agua de una fuente; era la noche dulce y argentina. Lloraba la noche. Suspiraba la noche. Sollozaba la noche. Y el crepsculo en su suave amatista, dilua la lgrima de un misterioso artista. Y ese artista era yo, misterioso y gimiente, que mezclaba mi alma al chorro de la fuente. [Ilustracin: es un ritmo de onda de mar.] OH, miseria de toda lucha por lo finito! es como el ala de la mariposa nuestro brazo que deja el pensamiento escrito. Nuestra infancia vale la rosa, el relmpago nuestro mirar, y el ritmo que en el pecho nuestro corazn mueve, es un ritmo de onda de mar, o un caer de copo de nieve, o el del cantar del ruiseor, que dura lo que dura el perfumar de su hermana la flor. Oh, miseria de toda lucha por lo finito! el alma que se advierte sencilla y mira claramente la gracia pura de la luz cara a cara, como el botn de rosa, como la coccinela, esa alma es la que al fondo del infinito vuela. El alma que ha olvidado la admiracin, que sufre en la melancola agria, olorosa a azufre, de envidiar malamente y duramente, anida en un nido de topos. Es manca. Est tullida. Oh, miseria de toda lucha por lo finito! ALBUM _A Regina Alcalde de Zafra._ CORRE, Atalanta, corre, y tu rosas al viento dejen de su perfume la embriagadora estela; corre, Atalanta, corre, vuela, Atalanta, vuela veloz como el relmpago o como el pensamiento. Deja atrs las montaas pintorescas, en donde Diana y sus ninfas hermosas, al triunfo de la lrica maana, se coronan de rosas frescas. Y cuando hayas dejado el terrestre elemento, vuela sobre la mar como las golondrinas, y bajo las estrellas que en su azul firmamento se coronan de rosas diamantinas. Y en lo azul infinito, detn tu raudo empeo cuando llegues a la isla en donde mora una princesa que un da vi un Simbad del Ensueo que se gui por la huella del carro de la Aurora. Atalanta, alma ma! Alma ma, Atalanta! Es all donde eternamente canta su noche un ruiseor, una alondra su da. Hay un jardn y en el jardn hay una fuente donde se abrevan pavorreales del Sol y cisnes de la Luna. Limoneros fragantes sus azahares nievan y regula las horas una invisible lira. Y en un palacio de oro maravilloso mira a la bella seora que nostlgica mora; y dile de mi parte si ha llegado la hora que mi espritu anhela... Y si dice que s, ven al momento. Corre, Atalanta, corre, vuela, alma ma, vuela veloz como el relmpago y como el pensamiento... MARA SOL y solera saba que tena esta Mara foco de miel ilusiones pero lo que a otro poeta espero es el fiero querer de los corazones. Todo est lleno del da Mara. La voz de un clarin va all para decirte de amor y de dolor y para seguir tu suerte hasta la muerte! Mara! An encuentro todava una expresin que te da mi corazn que saca de su pensar pesar que saca del sentimiento viento. No, ya no siento ni amo, mas acepta lo que ofrezco fresco atado en mi fresco ramo amo! [Ilustracin: para tus mujeres hures,] A LA REPUBLICA DOMINICANA I OLOR a nardos y olor a rosa, lo que adivino, lo que distingo, el sol, los pjaros, la mariposa, Santo Domingo, Santo Domingo. Yo te adivino, yo te distingo lo que algn da me puedas ser, Santo Domingo, Santo Domingo, que yo algn da te pueda ver. Dios permitiera que yo algn da llegara a costas que bellas son, por sus historias, su meloda, sus entusiasmos y su Coln. * * * * * Oh Repblica Dominicana! T que debieras estar, como una Virgen en su altar, en toda patria americana; T, que eres la sublime hermana que nos di nuestro despertar, mereces la voz soberana: Toda la tierra y todo el mar! II Brillantes, oro y rubes, Repblica Dominicana, s cmo orgullosa y ufana te muestras bella y sonres. Tienes para tus hombres fieros, para tus mujeres ures, las palmas de los cocoteros, las alas de los colibres. Santo Domingo, vi una vela all, en la Academia, Platn, y eso anunci la carabela que llev a tu tierra Coln. LA GRAN COSMPOLIS (_Meditaciones de la madrugada._) CASAS de cincuenta pisos, servidumbre de color, millones de circuncisos, mquinas, diarios, avisos y dolor, dolor, dolor...! Estos son los hombres fuentes que vierten ureas corrientes y multiplican simientes por su ciclpeo fragor, y tras la Quinta Avenida la Miseria est vestida con dolor, dolor, dolor...! S que hay placer y que hay gloria all, en el Waldorff Astoria, en donde dan su victoria la riqueza y el amor; pero en la orilla del ro s quines mueren de fro, y lo que es triste, Dios mo, de dolor, dolor, dolor...! Pues aunque dan millonarios sus talentos y denarios, son muchos ms los calvarios donde hay que llevar la flor de la Caridad divina que hacia el pobre a Dios inclina y da amor, amor y amor. Ir la suprema villa como ingente maravilla donde todo suena y brilla en un ambiente opresor, con sus conquistas de acero, con sus luchas de dinero, sin saber que all est entero todo el germen del dolor. Todos esos millonarios viven en mrmoles parios con residuos de Calvarios, y es roja, roja su flor. No es la rosa que el Sol lleva ni la azucena que nieva, sino el clavel que se abreva en la sangre del dolor. All pasa el chino, el ruso, el kalmulko y el boruso; y toda obra y todo uso a la tierra nueva es fiel, pues se ajusta y se acomoda toda fe y manera toda, a lo que ase, lima y poda el sin par to Samuel. Alto es l, mirada fiera, su chaleco es su bandera como lo es sombrero y frac; si no es hombre de conquistas todo el mundo tiene vistas las estrellas y las listas que bien sbese estn listas en reposo o en vivac. Aqu el amontonamiento mat amor y sentimiento; mas en todo existe Dios y yo he visto mil carios acercarse hacia los nios del trineo y los armios del anciano Santa Claus. Porque el yanqui ama sus hierros, sus caballos y sus perros, y su yacht y su foot-ball; pero adora la alegra, con la fuerza, la armona: un muchacho que se ra y una nia como un sol. [Ilustracin: La vida pasa...] A UNA MUJER JAMS he visto quien se entrega maravillosa y sobrehumana, siendo la maravilla griega y siendo la virgen cristiana. Llenas de penas y engaos, y de amarguras y dolores, quisiera mandarte unas flores que contuvieran mis veinte aos. Veinte aos magnficos, puros, quizs vagos, quizs perversos, pero que iran con mis versos llenos de mis ojos obscuros. La vida pasa, pisa y vuela, haciendo la vida en concreto, dando los ojos de la abuela para la sonrisa del nieto. Sonora, pura, bella, inmensa, permite al que siente y piensa magnificarte y ofrendarte, en nombre del verso y del Arte. Y pues eres una mujer que hay que admirar y que querer, que hay que admirar y que amar, que hay que buscar y que escoger, que hay que sentir y que estimar, que hay que vivir y que adorar, que hay que dormir y que besar, que hay que sufrir y contemplar. A LUCA NORTE puro y belleza nrdicamente pura, sabiendo la beldad de tu egregia escultura y de la maravilla que en tus ojos se fragua, djame saludarte, hija de Nicaragua. Yo quera que fuera en francs mi saludo; pero yo ante tus vates me reconcentro mudo. Yo s hablar en la lengua de mi voz familiar, la que es pan, agua, sal y llama del hogar. Sabes t el corazn que te busca y prefiere? En nuestra tierra, el beso, cuando se inicia, hiere. No sera pedirte una cosa quimrica juntar tu amor de Francia a nuestro amor de Amrica. Tenemos frases, besos y misteriosos halagos, que dicen nuestras dudas y palabras y afanes; mas que tienen el alma de nuestros dulces lagos y el verso hecho de llamas que dan nuestros volcanes. S, gentil digna nia de Francia: para el hombre que viene all del mar..., cualquiera rosa lleva su fragancia en donde tenga que aromar y amar. [Ilustracin: Cuando contemplas, cuando sonres...] BELLA CUBANA CUANDO contemplas, cuando sonres, t no haces nunca que obras preciosas; cuando sonres, los colibres, cuando contemplas, las mariposas. Por qu fecundas y por qu brillas, siendo la plida, la misteriosa, y siendo el lirio, siendo la rosa y siendo reina de las Antillas? PARA MARIANO DE CAVIA MAESTRO: te mando mi alma, te mando mi rosa, te mando mi amor. Con un cndor vivo te mando mi palma, con una paloma te mando mi flor. Por tu nacimiento me floreci un verso lleno de dulzura, y era tan profundo, que ya contena todo el universo con que dominaras la lira del mundo. Comprende que nunca cambiara mi alma por lo que en ti hubiera de ritmo y razn; laurel que me cubra, no vale tu palma, y es poco tu afecto por mi corazn. [Ilustracin: ...en Castilla...] DESPEDIDA _Para Mara Guerrero, que los declam en el Teatro Oden, de Buenos Aires, la noche del 5 de Julio de 1897._ AL partir, justo es que os diga cmo a m no ha sido extraa tierra en que renace Espaa, por hidalga y por amiga. Frescos, fragantes y finos, nutridos de savia ardiente, hoy acaricia mi frente los laureles argentinos. Vuestros corazones son armoniosos y vibrantes por la sangre de Cervantes, de Moreto y Caldern. Y fuera en vosotros mengua que desdearais un da con vuestra propia hidalgua vuestra raza y vuestra lengua. Mas no; lleno de frescor libre bajo el cielo brilla el rbol cuya semilla plantara el Conquistador. Vine, s, si venc yo la victoria consegus: estar en otro pas pero en otra patria no! Aqu la musa divina de Caldern hall rosas; y tuvo palmas fastuosas la de Tirso de Molina. La _Nia Boba_ en Castilla ms afamada no fu, ni la desventura de doa _Estrella de Sevilla_. Vuestro afecto se aquilata, y nuestro mental tesoro se ufana en bajel de oro sobre el Ro de la Plata. Sabis honrar las brillantes mscaras, que mi alma adora, y a Tala vencedora coronada de diamantes. Que sois gentiles, es fama; mas vuestro afecto conquista a la dama y a la artista como artista y como dama. La noble sangre latina y la lengua castellana juntan con el alma hispana la joven alma argentina. Y, dichosa mensajera, yo voy a decir a Espaa que en nuestra cordial campaa flota una misma bandera. Mantengamos ese fuego que caliente ambas naciones... y, hasta luego, corazones argentinos; hasta luego! A FRANCISCA I FRANCISCA, t has venido en la hora segura; la maana es obscura y est caliente el nido. T tienes el sentido de la palabra pura, y tu alma te asegura el amante marido. Un marido y amante que, terrible y constante, ser contigo dos. Y que fuera contigo, como amante y amigo, al infierno o a Dios. II Francisca, es la alborada, y la aurora es azul; el amor es inmenso y eres pequea t. Mas en tu pobre urna cabe la eterna luz, que es de tu alma y la ma un diamante comn. III Franca, cristalina, alma sororal, entre la neblina de mi dolor y de mi mal! Alma pura, alma franca, alma obscura y tan blanca... S conmigo un amigo, s lo que debes ser, lo que Dios te propuso la ternura y el huso, con el grano de trigo y la copa de vino, y el arrullo sincero y el trino, a la hora y a tiempo. A la hora del alba y de la tarde, del despertar y del soar y el beso! Alma sororal y obscura con tus cantos de Espaa, que te juntas a mi vida rara, y a mi soar difuso y a mi soberbia lira, con tu rueca y tu huso, ante mi bella mentira, ante Verlaine y Hugo, t que vienes de campos remotos y ocultos! IV La fuente dice: Yo te he visto soar. El rbol dice: Yo te he visto pensar. Y aquel ruiseor de los mil aos repite lo del cuervo: Jams! V Francisca, s suave, es tu dulce deber, s para m un ave que fuera una mujer. Francisca, s una flor y mi vida perfuma, hecha toda de amor y de dolor y espuma. Francisca, s un ungento como mi pensamiento; Francisca, s una flor cual mi sutil amor; Francisca, s mujer, como se debe ser... Saber amar y sentir y admirar como rezar... Y la ciencia del vivir y la virtud de esperar. VI Ajena al dolo y al sentir artero, llena de la ilusin que da la fe, lazarillo de Dios en mi sendero, Francisca Snchez, acompame... En mi pensar de duelo y de martirio, casi inconsciente me pusiste miel, multiplicaste ptalos de lirio y refrescaste la hoja de laurel. Ser cuidadosa del dolor supiste y elevarte al amor sin comprender; enciendes luz en las horas del triste, pones pasin donde no puede haber. Seguramente Dios te ha conducido para regar el rbol de mi fe; hacia la fuente de noche y de olvido, Francisca Snchez, acompame... [Ilustracin: Te recomiendo a ti, mi poeta y amigo,] A UN POETA TE recomiendo a ti, mi poeta y amigo, que comprendas maana mi profundo cario, y que escuches mi voz en la voz de mi nio, y que aceptes la hostia en la virtud del trigo. Sabe que cuando muera yo te escucho y te sigo; que si haces bien, te aplaudo; que si haces mal, te rio; si soy lira, te canto; si cngulo, te cio; si en tu cerebro, seso, y si en tu vientre, ombligo. Y comprende que en el don de la pura vida que no se puede dar manca ni dividida para los que creemos que hay algo supremo, yo me pongo a esperar a la esperanza ida, y conduzco entretanto la barca de mi vida; Caronte es el piloto, mas yo dirijo el remo. BABYHOOD _A Julia Beatriz Berisso._ CONCRECIN de un jardn de amores, con tu faz de querubn serio, cual si supieras el misterio de la humana flor de las flores; pronto estars en la estacin en que tu intuicin adivine a Dios, cuando el pjaro trine, o palpite tu corazn. Adivinando a Dios, o al dios que en tu mente y en tus sentidos, por el dulce enigma de dos, te d el secreto de los nidos. Seas emperatriz futura y un corazn sea tu imperio, por la beldad de tu ternura y el cetro de tu cautiverio. Y versos dulces sean dichos en donde trisquen halageos los cervatillos de tus sueos con las corzas de tus caprichos. Y huelle tu taln de rosa la arena de oro perfumado por los ungentos de la Esposa en los jardines del Amado. [Ilustracin: Caminos.] CAMINOS I QU vereda se indica, cul es la va santa, cuando Jess predica o cuando Nietzsche canta? II La va de querer, o la va de obrar? La va de poder, o la va de amar? III Embriagarse en el opio que las tristezas calma. Ser el mrtir de su alma o ser el hroe propio. IV Martirizar la vida con perjuicio del juicio, y hacerla decidida para ir al sacrificio. V Tener la voluntad hecha de acero y oro; tener la honestidad como ntimo tesoro. VI O bien ser el tirano que surge de repente, con la idea en la mente o la espada en la mano. VII En la tierra o el mar, ser el conquistador que lleva su esplendor a matar y a aplastar. VIII Pues nuestro hombre de barro es en todo pas: o Francisco Pizarro o Francisco de Ass. IX Juntas almas fervientes, han tenido igual vuelo: conquistar continentes o conquistar el cielo. X Santidad y herosmo tienen el propio vuelo con el genio que vuela entre los dos: los Santos y los Hroes tienen el propio cielo, y todos ellos buscan la direccin de Dios. EL PADRE NUESTRO DE PAN PADRE nuestro, padre ambiguo de los milagros eternos que admiramos los modernos por tu gran prestigio antiguo. La ninfa junto a la fuente pasa y tiene en su blancura lo que inspira, lo que dura, lo que aroma y lo que abrasa. Pues al ver la viva flor o la estatua que se mueve, hecha de rosa y de nieve, nos toma el alma el amor. Pan nuestro que ests en la tierra, porque el universo se asombre, glorificado sea tu nombre por todo lo que en l se encierra. Vulvanos tu reino de fiesta en que t aparezcas y cantes con los tropeles de bacantes mancillando la floresta. Hunde siempre violento y vivo y por tus mpetus agrestes, en el cielo cuernos celestes y en la tierra patas de chivo. Danos ritmo, medida y pauta al amor de tu meloda, y que haya al amor de tu flauta amor nuestro de cada da. Deudas que el alma amando trunca estn en tu disposicin, y no le concedas perdn a aquel que no haya amado nunca. [Ilustracin: Grecia.] MATER PULCHRA _Al general J. Santos Zelaya en la muerte de su madre._ ES Grecia, es Roma. Clmides y togas. Es el tiempo maravilloso. Es el Partenn, el templo de Apolo, las Pirmides, las glorias hechas ruinas que volvern despus. Es el guila enorme que levanta su vuelo baada en la luz sacra de vasta poesa. Y con todo, la herida de su materno duelo hace exclamar a Csar inundado de cielo: --Oh madre! Oh madre! Oh madre! Oh dice madre ma! VARGAS VILA EN SU LIBRERA EN su maravillosa vida trabaja quieto. El reloj da su hora con tranquilidad. Pasa un soplo de biblioteca: Ya es Bagdad o Inspruck, o bien algo que habla de Paracleto. No s si a veces su verbo gil al conceto en su enrgica forma pasa la Humanidad en un exceso de pasin o de verdad. Yo s que le conozco, le mido y le interpreto. Desconfa de los que se apropincuan al dao de ese querer usual que carios no finge, pues siendo bachiller le doctor el engao. As su amor no corta ni su afecto restringe sino cuando tritura muy cuerdamente, al pao la racin de miserias con que ayuda a la esfinge. [Ilustracin: Si eres tan bella y pura y misteriosa,] EVA SI eres tan bella y pura y misteriosa, pasa; no seas ni el rub, ni la rosa o la brasa, porque en tus tentaciones maravillosas, puedes contarme en tus miradas, o meterme en tus redes. Yo no s qu hay en ti de la noche estrellada, y ni s qu hay en ti de la mujer amada. CANTARES ANDALUCES MI nombre mir en la arena y no lo quise borrar, para dejarles mis penas a las espumas del mar. De dnde vienes, mi vida? Vida ma, adnde vas? Ven a curarme esta herida, que no se cierra jams. Para qu tanto pensar, si en esta cosa tan pura saboreamos la amargura, la amargura de la mar. Filomela est dormida, qu te dijo su cancin? Canta slo en esta vida una vez el corazn. Vida ma, vida ma, qu divina est la mar. Cmo no supe aquel da que me habas de olvidar? Est ardiendo mi incensario, es una copa de Ofir. Navegar es necesario y es necesario vivir. Me dan los vientos su aliento y sopla mi voluntad. Sle t propicio, oh viento!, a la barca de Simbad. [Ilustracin: Mira el signo sutil que los dedos del viento] LA ESPIGA MIRA el signo sutil que los dedos del viento hacen al agitar el tallo que se inclina y se alza en una rtmica virtud de movimiento con el ureo pincel de la flor de la harina. Trazan sobre la tela azul del firmamento el misterio inmortal de la tierra divina y el alma de las cosas que da su sacramento en una interminable frescura matutina. Pues en la paz del campo la faz de Dios asoma. De las floridas urnas mstico incienso aroma el vasto altar en donde triunfa la azul sonrisa; an verde est y cubierto de flores el madero, bajo sus ramas llenas de amor pace el cordero y en la espiga de oro y luz duerme la misa. [Ilustracin: Luz antigua. Velas rojas. Velas blancas. Bruma. Sol.] SUEOS _A Miguel Moya._ EL pinar est a mi lado. Oh, dulzura del pinar! El pinar est a mi lado, cuntas cosas me ha contado que no puedo revelar! Oh pinar suave y sombro que produces dulce son! Son de espumas, son de ro; son amable al sueo mo; son de sueo y corazn. He soado historia y brillo, armas, glorias y poder; fu seor de horca y cuchillo al amparo del castillo, del castillo de Bellver. Y las hojas de los pinos daban sombra a mi soar; pinos llenos de los trinos de los pjaros divinos que encantaban el pinar. Luz antigua. Velas rojas. Velas blancas. Bruma. Sol. Qu murmuran estas hojas del pinar en espaol? Van marcando los destinos siempre siglo, norma o fin: T recibe de los pinos _Bon de turpi_, en mallorqun. NEMROD EST CONTENTO Y el Sacro Santo Espritu paloma se torn. Nemrod est contento... Qu diablo de Nemrod! El tigre ruge:--Vivo! Siento!--brama el len, y la paloma arrulla: --Arrullo, siento y soy! La flecha va en el bosque; se hace el bosque feroz, Nemrod est contento... Qu diablo de Nemrod! Apolo es el arquero, Hrcules, vencedor; Ichora, sacrifica; Vitrifuli y Moloch. Redimidos carnvoros con civilizacin, imitamos alegres el ejemplo del sol. Nemrod est contento... Qu diablo de Nemrod! El buey y el asno saben un secreto los dos: El cristo de las bestias ha sido el Mal Ladrn! La sangre de las bestias es roja bajo el sol; la esencia de sus vidas cual las del hombre son; el ojo del buey tiene inaudito esplendor. Nemrod esta contento... Qu diablo de Nemrod! La lengua de las aves saba Salomn, Mahoma de su yegua hizo consagracin. Nemrod est contento... Qu diablo de Nemrod! [Ilustracin: Las torres de la catedral aparecieron. Las divinas horas de la maana pura,] PEREGRINACIONES I EN un momento crepuscular pens cantar una cancin en que toda la esencia ma se exprimira por mi voz: predicaciones de San Pablo o lamentaciones de Job, de versculos evanglicos o preceptos de Salomn. Oh, Dios! Hacia qu vaga Compostela iba yo en peregrinacin? Con Valle Incln o con San Roque, adnde bamos, Seor? El perrillo que nos segua, no sera, acaso, un len? bamos siguiendo una vasta muchedumbre de todos los puntos del mundo, que llegaba a la gran peregrinacin. Era una noche negra, negra, porque se haba muerto el Sol: nos entendamos con gestos porque haba muerto la voz. Reinaba en todo una espantosa y profunda desolacin. Oh, Dios! Y adnde bamos aquellos de aquella larga procesin; donde no se hablaba ni oa, ni se senta la impresin de estar en la vida carnal y s en el reinado del ay! Y en la perpetuidad del oh!? Oh, Dios! II Las torres de la catedral aparecieron. Las divinas horas de la maana pura, las sedas de la madrugada saludaron nuestra llegada con campanas y golondrinas. Oh, Dios! Y jams habamos visto envuelto en oro y albor emperador de aire y de mar, que aquel Seor Jesucristo sobre la custodia del Sol, Oh, Dios! Para tu querer y tu amar. Visin fu de los peregrinos, mas brotaron todas las flores en roca dura y campo magro; y por los prodigios divinos, tuvimos pjaros cantores cantando el verso del milagro. Por la calle de los difuntos vi a Nietzsche y Heine en sangre tintos; parecan que estaban juntos e iban por caminos distintos. La ruta tena su fin, y dividimos un pan duro en el rincn de un quicio oscuro con el marqus de Bradomn. AL RECIBIR UNA CARTA DE BUENOS AIRES Has apurado, Rubn, la clica medicina; esperanza, amor y bien son una pocin divina, peregrina. Superior a toda ciencia que te puedan dar los sabios: ella ha vertido en tus labios el elixir de Juvencia. Lo que fu ya est borrado, y el porvenir que obscuro era es presente iluminado por alba de primavera verdadera. Brille tu genio fecundo, oriente sus ricas galas; Alondra, tiende tus alas sobre la aurora del mundo. L. H. D. NUNCA ha existido doctor crisostmico parlante que aplicara semejante Medicina del amor. Y por virtud tan linda y leal de tal ciencia peregrina, diamantina la alondra alzar su vuelo, pues le sealas abiertas t las puertas de la esperanza y del cielo. Ay!, hermano, soberano que te vas por todas partes de las ciencias y las artes, el corazn en la mano! Que en los dos se cristalice un poema hecho de aurora suprema y de voluntad de Dios! AMOR EL amor est en las rosas las rosas son el amor, Cupido anda entre las cosas y hace de ellas una flor. A veces despierta un nido, y a veces se va a vagar, y anda en el viento, en el ruido en el bosque y en el mar. Hace despertar los truenos y hace rugir los leones, y forma jardines buenos dentro de los corazones. Es la voz, la voz errante, que no encuentra su vocablo, y expresa al ngel flotante, o expresa al prfugo diablo. Se extena, se propaga, se multiplica, se vierte, y es profunda, triste, vaga, toda vida o toda muerte. Anda errante un silfo extrao que llena mi alma invasora con las perlas de la hora y los diamantes del ao. Yo al silfo le he visto. Y es todo perlas y brillantes. Las perlas se llaman: antes, y los brillantes: despus. EPITALAMIO BRILLA en tu alma una estrella nrdicamente pura, y en la blanca beldad de tu egregia escultura, una maravillosa virtud de amor se fragua que ha encendido una chispa del sol de Nicaragua. Que bendecida sea la parisiense hermosa que hechizara all lejos, como una rubia hada al picaflor de fuego y a la garza de rosa, con el mstico azul de su tierna mirada! Entre vivas fragancias tendrs a Pan sumiso; por ti ser ms bello el lago de cristal, la aurora de mi tierra ave del Paraso, y el poniente del trpico un gran pavo real. SONETO OH Dios! Jams yo pienso en este vivir asesino, hecho con la mujer y el vino y con este Dios tan inmenso. Este camino tan extenso, que ni siquiera lo adivino; esta via aqu, y este pino en la montaa en que yo pienso, y esta montaa de cristal, y esa reina del corazn, y esa princesa del coral, y esa novia de la ilusin, si son del bien o son del mal... Y despus de todo..., si son!... LA ANCIANA PUES la anciana me dijo: mira esta rosa seca que encant el aparato de su estacin un da: el tiempo que los muros altsimos derrueca no privar este libro de su sabidura. En esos secos ptalos hay ms filosofa que la que darte pueda tu sabia biblioteca; ella en mis labios pone la mgica armona con que en mi torno encarno los sueos de mi rueca. Sois un hada, le dije: Soy un hada, me dijo: y de la Primavera celebro el regocijo dndoles vida y vuelo a estas hojas de rosa. Y transformse en una princesa perfumada, y en el aire sutil, de los dedos del hada vol la rosa seca como una mariposa. [Ilustracin: Recordar el parque Cousio como una divina visin,] DAMA _A una chilena._ COMO son cosas de nio y de visin y de ilusin recordar el parque Cousio como una divina visin, recordar las frondas espesas, la opulencia de los carruajes, y aquellas damas con sus trajes, que eran a m todas marquesas. Y no haberte visto, seora, encarnacin de poesa, saludarte en nombre del da y besarte en nombre de aurora. Brindarte por el sol y el agua y por el granizo y el trueno, una chispa de sol chileno en un verso de Nicaragua. T eres la luz y eres el templo cuando con tu manto chileno sabes hacer al hijo bueno y brindas belleza y ejemplo. Perla pura entre perlas buenas, dulce belleza hecha de bien, tu beldad nos viene de Atenas, tu bondad de Jerusaln. En ti veo paloma y honda, todo misterio y poesa, la sonrisa de la Yoconda hecha por la Virgen Mara. Si hay alguien que te llama bella buscando el adularte, dile: --Yo soy la ms hermosa estrella sobre la bandera de Chile! LA FUENTE JOVEN, te ofrezco el don de esta copa de plata para que un da puedas calmar la sed ardiente, la sed que con su fuego ms que la muerte mata. Mas debes abrevarte tan slo en una fuente, otra agua que la suya tendr que serte ingrata, busca su oculto origen en la gruta viviente donde la interna msica de su cristal desata, junto al rbol que llora y la roca que siente. Guete el misterioso eco de su murmullo, asciende por los riscos speros del orgullo, baja por la constancia y desciende al abismo cuya entrada sombra guardan siete panteras: son los Siete Pecados, las siete bestias fieras. Llena la copa y bebe: la fuente est en ti mismo. [Ilustracin: Dad limosna al que se agita.] LA CARIDAD DAD al pobre, dad al pobre paz, consuelo, alivio, pan! Que recobre la esperanza y la alegra con la ayuda que le dan! A las manos bondadosas desde el cielo Dios enva el perfume de las rosas de la eterna Alejandra. Dad limosna al que se agita por cruel miseria opreso; a la triste cieguecita, dadle un beso! Damas bellas y adorables que vivs entre esplendores: a las nias miserables dadles pan y dadles flores Bondadosas y discretas, dad un beso al pobre nio. Dios bendiga, Dios bendiga las violetas que se arrancan del corpio para darse a la mendiga! Si a los tristes dais consuelo, sensitivos corazones, Tendris alas en el cielo y en la tierra bendiciones! A RUBENCITO I PUESTO que crees en Dios, hijo mo, retiene lo que hay en la profunda voluntad de infinito, que el dolor o el amor nos explica en el grito, que en el suspiro espera o que en el llanto viene. No aguardes que el inmenso clarn de oro truene; a las nupcias del cielo con mis versos te invito, no oigas a la faunesa que te lanza su grito, ni al fauno extraordinario que su siringa suene. Pero marcha, hijo mo, con tu flauta y tu lira adonde Dios te llame y tu flauta te lleve, lo que el Amor te d y la Vida te inspira. Haz tus versos de noche, haz tus versos de nieve; t tienes el poder de la lengua y la lira con el dctilo dctil y con la danza leve... II Vive, vibra, fuerte y suave, todo conciencia y corazn; te aconsejo ser un len, pero con tus alas de ave. De tal modo que sin reproche y lleno de tu poesa, tengas tu estrella blanca al da y constelaciones de noche. Y que por mente y corazn, encuentres al amanecer la estrella de Lucifer, otra estrella del corazn. Y que pues la suerte convida a vivir, tengas por vivir la voluntad de existir con la belleza de la vida. Y pues que tienes una estrella que te ha encontrado la virtud de perpetuar tu juventud, toda grande y toda bella, y sabes quererte y conservarte, ten fragancia y ten conciencia, y oye el secreto de la ciencia que tiene la virtud del Arte... III Puesto que t me dices que eres mi hijo, hijo mo!, y tienes fe en mis lirios y confianza en mis rosas, voy a confiarte ideas, voy a decirte cosas, y amars grandemente a tu Rubn Daro. T comprendes mis versos e interpretas mis prosas, y las aguas que corren en mi profundo ro, y, as, cuando te hable de las Musas hermosas sme profundamente y eternamente mo. Algo de la ilusin, algo del pensamiento, algo del corazn, algo del sentimiento, de las cosas que son, de las cosas que siento, lo que he visto en la tierra, lo que o en el mar, lo que puedo ofrecer, lo que brinde mi aliento y lo que en mi palabra te pueda yo ofrendar. [Ilustracin: Y salpicando con las espumas del mar] SONETO PASA que la idea azul do van las bandolinas s que pensar y hacer y bregar y soar, y salpicando con las espumas del mar de tempestades infernales y divinas. De mi triste corona, cuntas son las espinas? Pues una a una apenas me las puedo arrancar. Recuerdas mis confianzas, pues las ruges, oh mar! Y recuerdas mis penas, ruiseor, pues las trinas! Voz de fuerza o dulzura en la gloria del da, bajo los vastos cielos, sobre los oceanos, inclinemos la frente ante la Poesa. Dejemos de palabras y gestos vanos, y puesto que el instante es bueno todava, levantemos los ojos y juntemos las manos. AMA TU RITMO... AMA tu ritmo y ritma tus acciones bajo su ley, as como tus versos; eres un universo de universos y tu alma una fuente de canciones. La celeste unidad que presupones har brotar en ti mundos diversos y al resonar tus nmeros dispersos pitagoriza en tus constelaciones. Escucha la retrica divina del pjaro del aire y la nocturna irradiacin geomtrica adivina; mata la indiferencia taciturna y engarza perla y perla cristalina en donde la verdad vuelca su urna. [Ilustracin: Y tienen brazos y tienen vientre y boca.] LOS OLIVOS _A J. S._ I LOS olivos que tu Pilar pint, son ciertos. Son paganos, cristianos y modernos olivos, que guardan los secretos deseos de los muertos con gestos, voluntades y ademanes de vivos. Se han juntado a la tierra, porque es carne de tierra su carne; y tienen brazos y tienen vientre y boca que lucha por decir el enigma que encierra su ademn vegetal o su querer de roca. En los Getsemanes que en la isla de oro fingen en torturada pasividad eterna se ve una muchedumbre que haya escuchado un coro o que acaba de hallar l'agua de una cisterna. Ni Gustavo Dor mir estas maravillas, ni se puede pintar como Aurora Dupin con incomodidad, con prosa y con rencillas lo que bien comprenda el divino Chopin... Los olivos que estn aqu son los olivos que desde las prstinas estaciones estn y que vieron danzar los Faunos y los chivos que seguan el movimiento que di Pan. Los olivos que estn aqu, los ejercicios vieron de los que daban la muerte con las piedras, y miraron pasar los cortejos fenicios como nupcias romanas coronadas de hiedras. Mas sobre toda aquesa usual arqueologa vosotros, cuyo tronco y cuyas ramas son hechos de la sonora y divina armona que puso en vuestro torno Publio Ovidio Nassn. No hay religin o las hay todas por vosotros. Las Amricas rojas y las Asias distantes llevan sus dioses en los tropeles de potros o las rituales caminatas de elefantes. Que buscando lo angosto de la eterna Esperanza, nos ofrece el naciente de una inmediata aurora, con lo que todo quiere y lo que nada alcanza, que es la fe y la esperanza y lo que nada implora. ALMA MA ALMA ma, perdura en tu idea divina. Todo est bajo el signo de un destino supremo; sigue en tu rumbo, sigue hasta el ocaso extremo por el camino que hacia la Esfinge te encamina. Corta la flor al paso, deja la dura espina; en el ro de oro lleva a comps el remo; saluda el rudo arado del rudo Triptolemo, y sigue como un dios que sus sueos destina... Y sigue como un dios que la dicha estimula, y mientras la retrica del pjaro te adula, y los astros del cielo te acompaan, y los ramos de la Esperanza surgen primaverales, atraviesa impertrrita por el bosque de males sin temer las serpientes; y sigue, como un dios... [Ilustracin: La nia de los ojos azules ha partido al alba del amor:] SPES _En memoria de Mlle. Anne-Marie Heber Garca._ LA nia de los ojos azules ha partido al alba del amor: como la rosa de Malherbe, ella ha vivido la vida de una flor. Dej el fuego fugaz la dulce adolescencia al influjo mortal, y se fu hacia el azul, como se va la esencia del pomo de cristal! Tal las almas se van sin oir nuestro grito ni escuchar nuestro adis, y se echan a volar buscando el infinito, esas aves de Dios. Mas la esperanza muestra el sol de un nuevo da de divina verdad; y as al morir aqu, la tierna Ana Mara, nace en la eternidad! [Ilustracin: y en la blanca beldad de tu egregia escultura] A UNA NICARAGENSE BRILLA en tu alma una estrella nrdicamente pura, y en la blanca beldad de tu egregia escultura una maravillosa virtud de amor se fragua que ha encendido una chispa del sol de Nicaragua. Que bendecida sea la parisiense hermosa que hechizar all lejos, como una rubia hada, al pica-flor de fuego y a la garza de rosa con el mstico azul de su tierna mirada. Entre vivas fragancias tendrs a Pan sumiso; por ti ser ms bello el lago de cristal, la aurora de mi tierra, ave del paraso, y el poniente del trpico un gran pavo real. DIVINA Psiquis, dulce mariposa invisible, que desde los abismos has venido a ser todo lo que en mi ser nervioso y en mi cuerpo sensible forma la chispa sacra de la estatua de lodo. Te asomas por mis ojos a la luz de la tierra y prisionera vives en m de extrao dueo: te reducen a esclava mis sentidos en guerra y apenas vagas libre por el jardn del sueo. Sabia de la Lujuria que sabe antiguas ciencias, te sacudes a veces entre imposibles muros, y ms all de todas las vulgares conciencias exploras los recodos ms terribles y obscuros. Y encuentras sombra y duelo. Que sombra y duelo encuentres bajo la via en donde nace el vino del Diablo. Te posas en los senos, te posas en los vientres que hicieron a Juan loco e hicieron cuerdo a Pablo. A Juan virgen y a Pablo militar y violento, a Juan que nunca supo del supremo contacto, a Pablo el tempestuoso que hall a Cristo en el viento, y a Juan ante quien Hugo se queda estupefacto. Entre la catedral y las ruinas paganas vuelas, oh, Psiquis, oh, alma ma! --Como deca aquel celeste Edgardo, que entr en el paraso entre un son de campanas y un perfume de nardo,-- entre la catedral y las paganas ruinas repartes tus dos alas de cristal, tus dos alas divinas. Y de la flor que el ruiseor canta en su griego antiguo, de la rosa, vuelas, oh Mariposa! a posarte en un clavo de Nuestro Seor. [Ilustracin: cuando Espaa tena todas las torres.] FRAGMENTO NO ha habido ms bella torre que la que era de oro, que la pura de plata, que la que era de bronce, cuando Espaa tena todas las torres. Levantaos, antiguas armaduras! Moveos, bronces! Sed algo, rocinantes! Morded, gozques! Sobre la parrilla del gran Escorial asad al toro del Zodaco, y dad al mundo un bello simulacro. Sed crueles, osados y grandes, sed los de Corts y de Pizarro y aprovechad las ubres de las vacas que dejaistes ms all del Oceano, y que os pueden dar leche por la sangre de antao! AY, triste del que un da en su esfinge interior pone los ojos e interroga. Est perdido. Ay del que pide eurekas al placer o al dolor. Dos dioses hay, y son: Ignorancia y Olvido. Lo que el rbol desea decir y dice al viento, y lo que el animal manifiesta en su instinto, cristalizamos en palabra y pensamiento. Nada ms que maneras expresan lo distinto. [Ilustracin: Es Venus, es Venus,] ES Venus, es Venus, es ella! Es un fanal y es una estrella que nos indica el ms all, y que el amor sublime sella y es una linterna tan bella que en la noche deja su huella y no se sabe adonde va. NDICE PGS. Pax 1 Pjaros de las islas 7 A una colombiana 9 La Vida y la Muerte 11 Portea 13 Triste, muy tristemente... 15 19 Album 21 Mara 25 A la Repblica Dominicana 31 La gran Cosmpolis 35 A una mujer 43 A Luca 47 Bella cubana 51 Para Mariano de Cvia 53 Despedida 57 A Francisca 61 A un poeta 71 Babyhood 73 Caminos 77 El Padre nuestro de pan 81 Mater Pulchra 87 Vargas Vila en su librera 89 Eva 93 Cantares andaluces 95 La espiga 101 Sueos 105 Nemrod est contento 109 Peregrinaciones 115 Al recibir una carta de Buenos Aires 121 Amor 123 Epitalamio 127 Soneto 129 La Anciana 131 Dama 135 La fuente 139 La caridad 143 A Rubencito 147 Soneto 155 Ama tu ritmo... 157 Los olivos 161 Alma ma 165 Spes 169 A una nicaragense 173 175 Fragmento 181 183 187 ACABSE DE IMPRIMIR ESTE LIBRO EN MADRID, EN LA TIPOGRAFA YAGES, EL DA XV DE ABRIL DE MCMXIX End of the Project Gutenberg EBook of Lira Pstuma, by Rubn Daro License: Share Alike