Produced by Tamiko I. Camacho, Pilar Somoza and PG Distributed Proofreaders. Produced from page scans provided by University of Michigan. APOLINARIO MABINI. Contestaciones y Consideraciones AL PUEBLO Y CONGRESO NORTE-AMERICANOS MANILA Enero. 1900 COPIA DE LA CARTA DEL GENERAL WHEELER DIRIGIDO AL SEOR MABINI. Manila, Luzon, P.I., December 25th. 1899. HONORABLE SEOR APOLINARIO MABINI, MANILA, P.I. DEAR SEOR: I enclose a list of questions which you were kind enough to inform me you would be pleased to answer. I shall be happy to receive your answers as those of a man of weight whose opinions are most worthy of consideration. It will oblige me to have your answers as all as possible, as your statements will be very valuable. With very high regard, Yours very truly. _JOSEPH WHEELER._ CONTESTACIN DEL SR. MABINI AL GENERAL. Manila, I.F., 25 de Diciembre de 1899. GENERAL JOSEPH WHEELER, DEL EJERCITO AMERICANO DE ESTAS ISLAS. PRESENTE. GENERAL: Tengo el honor y la satisfaccion de remitir su Excelencia la contestacin sus preguntas con una ligera exposicion al Congreso de los Estados-Unidos, las cuales solo tienen valor por la sinceridad con que estn expresadas. Tenga pues la bondad de escusarme, si por mi poca habilidad y escaso saber no he sabido dar una forma mas clara mi pensamiento. Me he tomado la libertad, General, de hablar con toda franqueza, convencido de que tanto su Excelencia como sus dignos compaeros de armas desean y procuran el engrandecimiento de su pueblo por encima de los intereses y conveniencias de clase partido, y de que, conocida la verdad, se evitaran tiempo equivocaciones lamentables. Adems me lo imponen lo que debo mi mismo y el deseo de cooperar al logro de una solucion satisfactoria para ambas partes, que ponga trmino esta guerra entre dos pueblos que deben estar ligados, por eterna amistad, para servir la causa de la civilizacion y de la humanidad. Soy de su Excelencia, con la mayor consideracion y respeto, su mas obediente servidor. APOLINARIO MABINI. PREGUNTAS Y RESPUESTAS. GENERAL. Es posible que no haya revolucion? MABINI.--Es posible. G. Si es posible cmo? M.--Satisfaciendo las aspiraciones del pueblo. G. Qu causas han producido la revolucion? M.--Pueden condensarse en esta sola: la necesidad de un gobierno que asegure los filipinos la libertad de pensamiento, conciencia y asociacion, la inmunidad en su persona, casa y correspondencia, la igualdad en la participacion de los cargos y beneficios pblicos, el respeto las leyes y la propiedad y el desarrollo de la prosperidad del pais por los medios que suministran los adelantos modernos. G. Estarn contentos todos los tagalos que est de Presidente Aguinaldo? M.--Los filipinos (no los tagalos solo) estarn contentos de un Presidente que ellos elijan del modo que se estipule con el Congreso americano. Hoy reconocen Aguinaldo, porque este personifica sus aspiraciones; pero cuando vean en l mala f incapacidad, reconocern otro que acredite ser mas digno. G. Todos los pueblos estarn contentos? M.--Ya esta dicho en la anterior pregunta. G. Posee el Sr. Aguinaldo bastante fuerza para arreglar las Islas? M.--La posee mientras est de su parte el pueblo. G. De donde vendr dinero para el Gobierno? M.--Para los primeros gastos que requiere la instalacion de un Gobierno permanente y estable, se contratar un emprstito exterior en cantidad bastante, en la forma y con las garantias que se convengan previamente con el Congreso de los Estados-Unidos. Para las necesidades ordinarias de administracion y para la amortizacion de la deuda pblica, se establecern con la equidad aquellas contribuciones que sean llevaderas para el pueblo. G. Y las Islas del Sur? M.--Se atienen la actitud que adopte Luzon. G. Gusta la guerra la gente de estas Islas? M.--No, tanto que durante los 300 aos de la dominacion espaola no se registra otra ninguna, sino la que ha empezado desde el ao 1896. Se ha visto precisada sostener la presente, para defender derechos que cree sagrados y naturales todo pueblo. G. Quiere la gente un buen gobierno de los Estados-Unidos? M.--Cuando se convenza de la imposibilidad de obtener por ahora un Gobierno propio que su entender es el mejor, aceptar provisionalmente el que le impongan los E.U.; pero nicamente para que le sirva de medio para llegar mas menos tarde la consecucion del Gobierno propio porque as lo exije el progreso que es ley de todos los pueblos. Cuando el pueblo americano se oponga esta ley, no tardar en llegar la poca de su decadencia y ruina. G. Quiere mucho la gente el progreso, ferro-carril, etc., etc.? M.--Una de las causas de la revolucion es la aspiracion la vida del progreso que la mayor facilidad de comunicacion con otros paises hoy dia ha hecho nacer en el corazon de los filipinos, no obstante los esfuerzos del gobierno espaol por neutralizar esta influencia. G. La manera de gobernar de Espaa es lo que quiere? M.--La opinion sensata del pais detesta la administracion espaola por los vicios inveterados que lleva consigo; as es que, cuando Aguinaldo quizo aconsejarse de algunos que han querido resucitar el sistema espaol, manifestando poca energa para reprimir los antiguos abusos empez el retraimiento de los filipinos honrados y se ha visto mucha desanimacion en el pueblo. 25 Diciembre 1899. LIGERAS CONSIDERACIONES PARA EL CONGRESO NORTE-AMERICANO. El Congreso Norte-americano se encuentra hoy en una situacion sumamente delicada y difcil, por cuanto del acierto de sus decisiones pende el porvenir de los pueblos. El problema filipino mantiene la incertidumbre y la oscuridad tanto en el futuro de Filipinas, como tambien en el de los Estados-Unidos de Amrica. La prolongacion de la guerra en Filipinas traera consigo, aparte de los innumerables dispendios en hombres y dinero, el descrdito de los E.U. ante las dems naciones. El gobierno de Washington pudo conseguir la cesion de las Filipinas por medio del tratado de Paris, con el tacito consentimiento de las Potencias, porque estas esperan que el gobierno de los E.U. mantendr mejor la paz y el respeto las leyes y la propiedad. Sobre esta base, el gobierno de Washington desoy las pretenciones de los filipinos de establecer y asegurar mediante formal convenio un gobierno mas adecuado sus costumbres y necesidades, pretendiendo ahogar sus legtimas aspiraciones por medio de la fuerza, bajo el pretexto de que los naturales, por carecer de capacidad para un Gobierno propio, no podran garantizar la paz y el rden y los intereses extranjeros. Ahora bien, puede el pueblo americano asegurar que los filipinos son incapaces para gobernar? Si lo fueran realmente podra el gobierno de Washington establecer la paz imponer el gobierno que quiera conceder Filipinas; pero, si son capaces, tenga la completa seguridad de que los filipinos no dejarn de luchar por sus ideales. Y conste que, prolongndose la lucha, los extranjeros clamarn por la poca seguridad de sus intereses y es muy probable que se decidan intervenir, dando lugar un conflicto que ocasione la ruina, no solo de Filipinas, sino tambien de los E.U. Si el problema filipino se solucionare por medio de una transaccion con los filipinos, estaran mas garantidas la paz, las libertades individuales y la propiedad, y los americanos compartiran con los filipinos la responsabilidad ante la civilizacion y la historia; pero si el pueblo americano intentare la paz por la fuerza, para establecer un gobierno conforme con sus deseos propios, y no con los del pueblo filipino, para l sera toda la responsabilidad del fracaso. Gobernar es estudiar las necesidades interpretar los deseos del pueblo, para remediar aquellas y satisfacer estas. Si los naturales que conocen las necesidades, costumbres y aspiraciones del pueblo son incapaces para gobernar, los americanos, que han tenido muy poco contacto con los filipinos, sern mas capaces para gobernar Filipinas? Medite bien el Congreso: es necesario un buen Gobierno en Filipinas, no por el bien de los filipinos, sino porque lo demandan el buen honor y prestigio del pueblo americano. Ahora Cul ser este buen gobierno? No me atrevo fijarlo, porque no represento el Gobierno revolucionario y he prometido no comunicarme con los jefes y prohombres filipinos. La Comision americana que ha venido hace poco Filipinas no conoce al pais ni puede conocerlo en tan corto tiempo. Cuando los espaoles no han conocido los filipinos durante 300 aos, temo que la Comision americana no haya aprendido mucho en 300 dias de estancia en Filipinas. Han estado nicamente en los pueblos ocupados por las fuerzas americanas hablando con los hombres que no fijan otra norma para sus actos, sino la conveniencia personal, encerrando la patria dentro del estrecho crculo de sus relaciones intereses; los cuales por su conducta carecen de influencia en el pais. Si han hablado con algunos filipinos honrados, estos no se han expansionado por miedo de que los americanos les perjudiquen, como era frecuente en tiempo de la dominacion espaola. Al consignar estos apuntes, he hecho caso omiso de mis conveniencias personales; pues estoy si fuera necesario para acreditar mi convencimiento y mi f; dispuesto todo gnero de sacrificios, adems creo corresponder mejor al buen trato que he recibido y sigo recibiendo de las autoridades americanas, manifestndoles la verdad desnuda sin contemplaciones de ninguna especie, para evitar equivocaciones irreparables. 25 Diciembre 1899. AP. MABINI. EL MENSAJE DEL PRESIDENTE MC-KINLEY No podemos resistir al deseo de escribir dos palabras acerca del Mensaje anual leido en ambas Cmaras del Congreso el dia 5 Diciembre ltimo, en la parte que Filipinas concierne. Estamos convencidos de que todo esfuerzo que tienda interpretar sinceramente los sentimientos del pueblo filipino, para la mas acertada solucion del problema, constituye un servicio no solo Filipinas sino tambien los Estados Unidos de Amrica. Pero no olvidaremos nuestra situacion especial: no abusaremos de una libertad debida la generosidad de nuestros enemigos polticos. Hablaremos, no como un mal llamado insurrecto, sino como un americanista que no ha dejado de ser filipino; hablaremos como un hombre racional que atiende, no solo las conveniencias del cuerpo, sino tambien las del espritu; nos haremos eco fiel de la opinion publica menos dispuesta la guerra, sin predicar los ideales que hemos sostenido y seguimos sosteniendo impulsos de nuestras propias convicciones. Asi no discutiremos la bondad y justicia del tratado de Paris; no demostraremos tampoco que la compra-venta de Colonias, practicada por las naciones civilizadas como un acto lcito, es, como continuacion al por mayor del antiguo trfico de esclavos, contraria al derecho natural, nico fundamento y razon suficiente de la justicia de todas las leyes humanas. Solo haremos notar que el tratado de Paris lejos de aportar Amrica, como algunos esperan tal vez, un inmenso mercado para sus productos y vasto campo de explotacion para sus Capitales, lo que ha hecho es enlazar fuertemente con el vnculo de la solidaridad los sonrientes destinos de Amrica con el porvenir precario incierto de Filipinas. De hoy mas los americanos tendrn no poca parte en las alegras, tristezas, miserias y desdichas de los filipinos. Sabrn los americanos apreciar con criterio desapasionado esta mancomunidad de suerte y sobre-llevar la pesada carga que les toca, con el espritu digno de su raza y de sus tradiciones, parodiando al Presidente Mc-Kinley? El Presidente hace mencion de un manifiesto que mand publicar la conclusion del Tratado de Paris anunciando los filipinos que "los americanos no haban venido en son de invasores y conquistadores, sino como amigos para protejer los naturales en sus casas, ocupaciones y derechos personales y religiosos." Acerca de este particular encontramos necesaria una explicacion. Se ha preguntado alguna vez al gobierno de los E.U. si existan, no ya el sagrado del domicilio filipino ni la libertad para el trabajo, sino cualquiera de los derechos personales y religiosos? Debemos advertir que nuestra casa, honor, hacienda y libertades derechos personales estaban, en tiempo de la dominacion espaola, merced de las facultades discrecionales y omnmodas del Gobernador general espaol en Filipinas; y por consiguiente no existan, como tampoco existen ahora. Han venido para establecerles? Entonces debieran declararlos y regularlos prviamente. Se trata de los derechos que todo hombre tiene por naturaleza con anterioridad toda ley humana? Miren lo que han hecho y continuan haciendo con los filipinos, comprenlo con los principios proclamados en la declaracion de la Independencia de los E.U. y si no se dejan llevar de la pasion, comprendern que ellos mismos han provocado la desconfianza en el nimo de los filipinos. Por otra parte, decir que los americanos no han venido como conquistadores, es confesar paladinamente que el Tratado de Paris y la soberana americana en Filipinas, menos que sean reconocidos expontneamente por los filipinos, solo descansan en la RAZON DE LA FUERZA que las Potencias suelen bautizar con el nombre raro de DERECHO DE CONQUISTA. Pasa luego el Mensaje decir que siniestras ambiciones de unos pocos jefes filipinos crearon, la llegada de la Comision americana en estas playas, una situacion llena de embarazos para los americanos y de fatales consecuencias para los filipinos; cuando el mas caracterizado de esos jefes, al principio de su vuelta de Hong-kong, solo aspiraba la liberacion de las Islas de la dominacion espaola. Nada diremos del primer extremo, porque de reputarlo, decir podran que escribimos en pr de los revolucionarios; solo indicaremos de paso que el informe de la Comision deja mucho que desear en punto imparcialidad, porque ha estado constantemente sometida al influjo de la excitacion producida por la ruptura de hostilidades. Admitiendo como cierto el segundo extremo, preguntaremos: el pueblo filipino, al cansarse del yugo espaol no podia tener otro objeto sino el de someterse otro yugo, aspiraba al mejoramiento de su condicion? Aun suponiendo al pueblo filipino en estado de barbarie destituido de toda cultura, no podriamos negarle la inclinacion natural una vida mejor, que encontramos hasta en los irracionales. Por otra parte es de suponer que el pueblo americano desea de veras el mejoramiento de los filipinos y no pretender imponerles un yugo tan duro como el anterior, limitndose acallar sus aspiraciones con promesas melfluas, porque es de suponer tambien que no querr renunciar al derecho de levantar su frente ante la civilizacin y la historia, ni renegar de su pasado y tradiciones, ni desmentir abiertamente las razones de humanidad alegadas ante el mundo, para justificar su guerra contra Espaa y el deseo de quedarse toda costa con las Islas Filipinas. Como hablamos, no para hacer propaganda de nuestros ideales, sino para informar al pueblo americano de los verdaderos deseos del pueblo filipino, prestando un servicio la causa de la paz, vamos relatar brevemente los antecedentes de la revolucion Filipina, pues por ellos comprenderemos los medios de mejoramiento que pueden ofrecerse los filipinos. La muerte de tres sacerdotes filipinos Burgos, Gomez y Zamora produjo un cambio en los sentimientos del pueblo. El P. Jos Burgos era muy popular, porque defendia los derechos del clero filipino; de aqui el que su muerte haya sido sentida hondamente y haya provocado una protesta general de indignacion. Es verdad que esta protesta no sala del seno del hogar y de la confianza, porque las autoridades espaolas tenan reservadas para esta clase de resabios cruelsimas penas; pero, por lo mismo que no poda desahogarse, creci mas y mas. Mas tarde algunos jvenes filipinos fueron Espaa, no solo para adquirir mayores conocimientos, sino para exponer al pueblo espaol las verdaderas necesidades del pueblo filipino, que las autoridades espaolas aconsejadas por las Corporaciones religiosas procuraban ocultar y reprimir, en vez de atender. Al efecto fundaron un peridico sostenido por el pueblo y pidieron la regulacion de las facultades del Gobernador general; la representacion Filipina en el cuerpo legislativo espaol; la libertad de imprenta, de cultos y de asociacion; la prohibicion de expedientes gobernativos en que se condenaba uno sin ser oido, se violaban el domicilio y la correspondencia por simples denuncias reservadas las autoridades gobernativas; la secularizacion de las Parroquias, la equiparacion de los filipinos los espaoles en todos los derechos polticos y civiles y en la participacion en los empleos pblicos, ya que aquellos solos casi soportaban las cargas pblicas; muchos auxilios y pocas trabas la agricultura, industria y comercio: en una palabra, la promulgacion en Filipinas de la constitucion espaola y la asimilacion completa de las mismas cualquiera provincia de la Pennsula espaola. Los espaoles desatendieron estas peticiones, bajo pretexto de que eran obra de unos cuantos ilusos, alegando que el pueblo estaba todava en estado salvaje, como ahora desatienden los americanos las demandas de los revolucionarios, con el pretexto de que la revolucion es obra nicamente de unos cuantos tagalos ambiciosos. Cmo ha respondido el pueblo al insulto de los espaoles? Con el movimiento del ao 1896, iniciado y llevado cabo por la clase menos instruida y mas numerosa del pueblo. Los espaoles trataron de cortar este movimiento, matando Rizal y cuantos filipinos hubiesen demostrado grande amor al pais y encarcelando, torturando y deportando casi todos los ilustrados de las provincias. Y remataron su obra, engaando los Jefes revolucionarios, mediante promesas de libertad, consignadas en un documento privado sin valor de ninguna especie, pues no estaban dispuestos cumplirlas. Con la expatriacion de los Jefes revolucionarios, creyeron los espaoles terminada la revolucion, cuando sta se estaba reorganizando de una manera mas formal en el seno del pueblo, pues los hombres mas instruidos influyentes empezaban tomar parte en ella, para darle ideales definidos. Estalla poco la guerra hispano-americana; Aguinaldo vuelve de Hongkong, y se manifiesta la verdadera revolucion filipina sostenida por todas las clases de la sociedad y todas las provincias y pueblos que reconocen por Jefe Aguinaldo, no tanto por los servicios al pais en el anterior movimiento, como para evitar rivalidades perjudiciales y perniciosas. Con tales antecedentes, creemos haber demostrado bastante que la revolucion no es obra de unos cuantos ilusos ambiciosos, sino del pueblo; que el pueblo no obra inconcientemented, arrastrado por esos pocos, sino obra con conciencia de lo que hace impulsos de aspiraciones bien definidas. La desanimacion y el descontento que acaba de demostrar con motivo de los abusos cometidos por algunos Jefes revolucionarios corroboran de modo concluyente nuestro aserto. Ahora es mas facil contestar esta pregunta: Cmo podramos obtener la paz? Todos contestarn con nosotros que el medio mas eficaz y seguro es que el Congreso americano d los filipinos lo que no pudieron obtener de los espaoles. Cul es la forma de Gobierno compatible con las aspiraciones del pueblo? Conocemos tres: anexion de Filipinas como Estado, autonoma igual la del Canad Australia independencia con protectorado. Con un Gobierno semejante al de la India que aconseja el profesor Schurman nada ganar el pueblo y creemos que con semejante oferta la paz solo podr imponerse por la fuerza. La paz impuesta por la fuerza no dura ni garantiza el cumplimiento del compromiso contraido por los americanos de asegurar la propiedad intereses extranjeros en Filipinas. Se dir que el gabinete Paterno, al subir al poder, propuso como programa de Gobierno la autonoma igual la del Canad, y que la inmensa mayora del pueblo revolucionario no lo acept. Por cierto que no somos tampoco partidarios de la autonoma, y no tenemos inconveniente en repetir lo que varias veces hemos dicho fuera de aqu: que solo aceptaremos la autonoma, cuando nos convenzamos de que el pueblo no est dispuesto sacrificarse por otra mejor. Pero debemos tener en cuenta que la autonoma propuesta por el gabinete Paterno era una infraccion manifiesta de la Constitucion que ellos mismos, como miembros del Congreso, haban votado y pedido con insistencia que se promulgara, amenazando provocar un escndalo en caso de oposicion por parte del gabinete que estaba entonces en el poder. No obstante quin sabe si el seor Paterno hubiese prosperado en sus planes y conseguido la derogacion de la Constitucion, si hubiera podido presentar una oferta formal de autonoma por parte de los americanos? Es verdad que ni la Comision ni los generales americanos podran ofrecer mas de lo que ofrece el Presidente McKinley, que en su mensaje dice de Filipinas poco mas menos lo siguiente: si conseguimos aniquilar la insurreccion dentro de poco, hacemos de los filipinos lo que nos convenga; no lo conseguimos, entonces ya entraremos en transacciones, aprovechando todas las ventajas posibles. Por nuestra parte, nos limitaremos recomendarle con el mayor respeto que no olvide estas palabras: LA SANGRE NO AHOGA, SINO AL CONTRARIO ABONA LAS ASPIRACIONES JUSTAS DE UN PUEBLO. Se dir que no es posible la anexion como Estado, por que los filipinos tienen distintas costumbres y otra manera de ser y que Filipinas no est comprendida dentro de la doctrina de Monroe; tampoco la autonoma, pues, segun el Profesor Schurman, Inglaterra las di al Canad y Australia, porque sus pobladores son capaces como pertenecientes la misma raza de los ingleses: de aqui su preferencia un gobierno similar al de la India, por cuanto no pertenecemos la misma raza de los americanos. Nosotros mas conocedores de la capacidad y modo de pensar de los filipinos no seguiremos al Dr. Schurman en un camino que nuestro juicio no conducir ninguna parte: aconsejaramos al Congreso la adopcion de cualquiera de las tres frmulas mencionadas, decretando cuanto antes la que ofrezca mayores probabilidades de ser aceptada por la generalidad de los filipinos, aunque no debiera ejecutarse, sino cuando venga la paz; de otro modo no encontramos medio alguno decisivo de asegurarla para lo futuro. Examinaremos las razones que mueven al Presidente MacKinley recomendar al Congreso que no tome en consideracion la frmula de Independencia con protectorado. H aqu dichas razones: 1.a "La mayora pacfica y leal, que no desea otra cosa sino la aceptacion de la autoridad americana, quedar por la independencia merced de los insurrectos armados." La mayora pacfica y leal Filipina, como la de todos los pueblos de la tierra, no desea otra cosa sino la tranquilidad, para lo cual adoptan el sistema de mostrar buena cara con todos, sin perjuicio de guardar all en el fondo de su corazon el preciado tesoro de sus ilusiones. Dicha mayora, en los pueblos ocupados por las fuerzas americanas, no estn merced de los insurrectos armados, pero si merced de los ladrones armados. Estos se guardaban antes de dejarse ver en los poblados, porque teman aquellos. Qu insurrectos y ladrones son una cosa? Asi lo creen los americanos, porque no conocen al pueblo filipino y por que les conviene. 2.a "La Independencia quitara los americanos la facultad de reprimir los jefes insurrectos, pero no la responsabilidad por los actos de estos." Los insurrectos son tales, porque desean y luchan por la Independencia: obtenida esta, dejarn de serlo. 3.a "La Independencia impondra los americanos la tarea de protejer los filipinos contra cualquier atentado y contra las rias con otro poder extranjero, que estn muy propensos." Con Independencia sin ella tendrn esa tarea que se han impuesto voluntariamente por el tratado de Paris. Ademas no han anunciado que su venida tena por objeto proteger los filipinos? Estos, no ya por temperamento sino por conveniencia se guardarn muy bien de reirse con los extranjeros que no atenten contra sus libertades intereses. 4.a "La Independencia despojara al Congreso de las facultades de declarar la guerra, invistiendo de tan delicada prerrogativa al Jefe Tagalo." No se d la Independencia, sin previa determinacion de la forma de Gobierno. Como suponemos que americanos y los filipinos preferirn la republicana, el Congreso filipino, y no el Jefe Tagalo, sera en todo caso quien tenga la facultad de declarar la guerra. Si se quiere mas, podra determinarse todava que la declaracion de guerra hecha por el Congreso filipino sea aprobada por el americano. No faltarn algunos que con autoridad mas menos autntica digan, como el Presidente McKinley en su Mensaje: venga primero la paz, y despues atenderemos lo que VV. desean. Esto nos recuerda al ex-Presidente Mr. Cleveland que en uno de sus Mensajes anuales, despus de manifestar que los Cubanos no queran deponer las armas hasta que Espaa garantizase sus promesas, y que su Gobierno se haba ofrecido al espaol salir garante ante los Cubanos, si se obligaba cumplirlas, sin haber recibido respuesta alguna, dijo: que los cubanos tenan razon, porque el Gobierno espaol con su actitud haba demostrado precisamente lo que aquellos teman. Es verdad que el Presidente ha prometido casi nada; pero, por si hiciere alguna promesa mas importante en lo sucesivo y los insurrectos no creyeren tan pronto en ella, conviene no perder de vista las palabras de Mr. Cleveland, para encontrar la explicacion de su actitud. No hemos de terminar, sin reconocer la habilidad con que formulan sus argumentos tanto el Profesor Schurman como el Presidente McKinley, aunque decir verdad un examen detenido descubre los sofismas que guardan en su fondo. Los filipinos acostumbran contestar esta clase de argumentos con una sonrisa muy enigmtica; por lo cual nos permitiremos recomendar los vecinos de los pueblos ocupados por las fuerzas americanas que, en cuanto se presenten ocasiones favorables, pidan los comandantes de las mismas autorizacion para reunirse pacificamente y exponer en forma comedida y corts sus deseos y aspiraciones al par que sus aptitudes. No dudamos que los americanos que han nacido y crecido al amparo de las instituciones y prcticas democrticas permitirn semejantes reuniones, como medio el mas autntico de informacion, para llegar al convencimiento de las necesidades y costumbres de los pueblos. Si continuan callndose como hasta aqu, no son difciles los errores transcendentales, y las equivocaciones en poltica no suelen corregirse sin sangre. As cooperamos todos despejar las incgnitas que anublan el porvenir de dos pueblos que unidos pueden hacer mucho en pr de la humanidad y de la paz universal. AP. MABINI 15 Enero 1900. _CARTA DEL MISMO A LOS REPRESENTANTES EN MANILA DE LOS PRINCIPALES PERIODICOS DE AMERICA._ Manila, 22 Enero 1900. Seores Wm. Dinwiddie, John F. Bass, y John F. MacCutcheon, Corresponsales de "Harper's Weekly", "New-York Herald", "San Francisco Call" y "Chicago Record". Distinguidos seores: Convencido de que VV. tratan las cuestiones Filipinas con criterio imparcial, para que la opinion publica de los E.U. no se extravie y sea digna de un pueblo grande, libre y culto, me tomo la libertad de rogarles que se hagan eco de los siguientes puntos: 1.o El pueblo filipino no alimenta ningun odio sistemtico contra los extranjeros; sino por el contrario acoge con agrado y gratitud cuantos acrediten el deseo de cooperar en sus libertades y prosperidades. 2.o Los filipinos sostienen la lucha contra las fuerzas americanas, no por odio, sino para demostrar al pueblo americano que, lejos de mirar con indiferencia su situacion poltica, saben por el contrario sacrificarse por una Administracion que les asegure las libertades individuales y gobierne segun los deseos y necesidades del pueblo. No han podido evitar dicha lucha, porque no han podido obtener del gobierno de los E.U. ninguna promesa clara y formal para el establecimiento de dicha clase de Administracion. 3.o El presente estado de guerra no permite al pueblo la manifestacion sincera de sus aspiraciones; por lo cual los filipinos desean ardientemente que el Congreso Norte-americano vea algun medio de oirles, antes de adoptar una resolucion que decida en definitiva de su porvenir. 4.o Para este fin los filipinos piden al Congreso que, nombre una Comision americana que se ponga en contacto con los filipinos que tienen influencia tanto en la poblacion pacfica como en la gente levantada en armas, admita una Comision de esta clase de filipinos, para que le informe de los deseos y necesidades del pueblo. 5.o Para que la informacion sea completa y los trabajos de la Comision en una otra forma dn por resultado el advenimiento de la paz se requiere que las fuerzas americanas de ocupacion no coarten la libre manifestacion de la opinion pblica en la prensa y reuniones pacficas; suspendan temporalmente el ataque los puestos filipinos, siempre que estos se obliguen no intentarlo contra los americanos; y dn los comisionados las mayores facilidades para comunicarse con los revolucionarios. 6.o El filipino mas irreflexivo, visto el triunfo de las armas americanas, no podr menos de convenir en que toda concesion en favor de Filipinas en estos momentos procede exclusivamente de la liberalidad del pueblo Norte-americano; lo cual es una razn mas ... para que el Congreso se muestre benvolo indulgente. Espero confiadamente que, cuando el pueblo americano y el filipino se conozcan mejor, no solo cesar el presente conflicto, sino se evitarn adems otros futuros. La opinion sensata de los E.U. parece mas inclinada no separarse de sus tradiciones y del espritu de justicia y humanidad, que constituyen por ahora la nica esperanza de los filipinos honrados. Agradecindoles anticipadamente tan sealado favor, soy de VV. con la mayor consideracion, Su mas obediente servidor, AP. MABINI. 1900 End of the Project Gutenberg EBook of Contestaciones y Consideraciones by Apolinario Mabini License: Share Alike